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Ausencia
No me dobla el cansancio, me dobla la tristeza. Es como si tocara con mi frente la tierra. Ya han comenzado a irse. Nos quedan los recuerdos y las fotografías. Un hijo que está lejos nos divide la vida. Mañana será otro… Oh Dios ¿Sabes lo que he pensado? Que si esta noche me quedase muerta mi corazón continuaría viajando. No hay distancia más larga que la ausencia del hijo. Y sin embargo lo aprieto entre los brazos mientras rezo mirando el crucifijo. Por cuántas madres yo tiemblo esta noche. Y también por la mía. (Mamá, recién comprendo tu soledad dolida). Un rosario de lágrimas rezo por todas ellas. No me dobla el cansancio. Me dobla la tristeza. ¡Yo que tenía solamente primaveras! -Una cama vacía. -Un lugar en la mesa. -La caña de pescar. -La guitarra sin cuerdas. Y este deseo de correr más que la luz, que me desvela. ¡Yo que tenía todo entre los brazos! Tengo ahora un vacío que se llama tristeza.
Poesía del libro "Montemar". tomado de La bodega del diablo 72
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